Lo que este vino sí transmite es algo así: existe una forma de elaborar Malbec que no sea del todo estridente, opaca y predecible. La visión de Extremo sobre el Malbec es más fresca y refinada. El viñedo El Espinillo se cultiva de forma regenerativa, rodeado de la biodiversidad andina autóctona, lo que significa que el tomillo silvestre y otras hierbas de montaña se incorporan a su perfil aromático. Pero tras agitarlo un poco en la copa, estos aromas se atenúan, permitiendo que afloren notas de grafito y cereza roja, aportando profundidad y dimensión.
En boca, la cereza toma la delantera y la mantiene en gran medida. Sin embargo, no pretende ser la única protagonista: la mora y el roble aparecen y se integran con naturalidad. Los taninos son firmes y la acidez se encarga de mantener el equilibrio. Al desvanecerse el final, la cereza se atenúa y da paso a notas de vainilla, canela y violeta, recordándonos que, más allá de su ambición y altura, sigue siendo un auténtico Malbec.
En resumen, el argumento de Extremo es coherente: el Malbec no tiene por qué ser lo que a menudo se estereotipa. Una versión del Malbec, al igual que algunos de los vinos más selectos y aclamados por la crítica del continente, puede priorizar la frescura sobre la densidad y la elegancia sobre la potencia. Esta añada lo demuestra sin resultar molesta, algo más difícil de lo que parece. Este vino podría ser fácilmente la declaración de principios de Terrazas, un vehículo para su filosofía adornado con algunos detalles, un poco de publicidad y un precio elevado. Pero, al final, sabe exactamente a lo que uno esperaría: una parcela única de viñas viejas en la cima de un valle de gran altitud que produce algo particular y merece la atención de cualquiera que desee profundizar en la versatilidad del Malbec.
Terrazas de los Andes recomienda decantar este vino durante unos 45 minutos antes de disfrutarlo. Seguí esta recomendación al pie de la letra con el primer sorbo, pero descubrí que incluso prolongar ligeramente el tiempo de decantación más allá de la hora mejora notablemente su elegancia. Eso sí, si lo abres ahora mismo. Es fácil imaginar que este vino haya estado olvidado durante una década, que luego se desempolve y siga estando en excelentes condiciones.
Disfrute de este vino con algo especial: el mejor corte de carne que encuentre en su carnicería, o si le apetece algo dulce, algo con chocolate. Lo ideal es abrirlo en compañía de personas agradables, en un ambiente tranquilo. Esta botella merece su atención y dedicación, y ha pasado por mucho para llegar a ser apreciada.
